FORMAS VISUALES

Juan Carlos Palenzuela

 

VIVAS

La exposición de Sandra Vivas en Alternativa es una excelente oportunidad para acercarnos al trabajo de jóvenes artistas desde categorías como el arte corporal, el video, las instalaciones y cierta posibilidad de lo pictórico. No es corriente la exhibición de manifestaciones plásticas contemporáneas ajenas a la urgencia comercial. Las dificultades ante los lenguajes que propone Vivas son ficticias. Un mínimo esfuerzo, de disposición, permitir al público relacionarse con categorías y objetos que desde lo conceptual, el cuerpo, el video y lo inmaterial, vuelven a hablarnos del hombre, de las relaciones entre los hombres y de un destino humano. Anótese también lo autobiográfico. Anótese también lo autobiográfico. Este es un arte que concierne a una persona, ella misma, y a partir de allí, sus metáforas sociales que, eventualmente, nos reflejan. La comprensión y dominio del espacio expositivo sería la primera cualidad de esta intervención de Sandra Vivas titulada “Casi todo” y que parece una antología de su trabajo (su anterior individual data de 1991). Cuatro salas perfectamente definidas en función de una obra aparentemente ecléctica y, sin embargo, expresada con firmeza y humor. Exposición además, acompañada de un catálogo monográfico que en esta época pasa a ser un documento valiosísimo y la mejor prueba del talante profesional de Vivas. Catálogo incluso, con un texto preciso y muy bien escrito de Ana de Azcárate, donde se prueba la fineza de una nueva crítica de arte. 

 

Sandra Vivas se inserta en una tradición local contemporánea alrededor del cuerpo del artista y el empeño por entender la conducta del individuo, en el que ya despuntaron creadores como Perna, Terna, Sosa, Barbosa, Zerpa y Ettedgui. Su vertiente conlleva a las relaciones hombre-mujer, Arte de las ideas en primer término y desde allí, concibe sus performances, su escritura, sus videos, a veces en compañía de otros artistas, sea Valerie Brathwaite o Asdrúbal Colmenárez. Pero también hallamos una pintora, siempre en los marcos de la ironía. Su tela El Chino Erótico, de 1999 acrílico 152 cm x 104 cm, es seguramente una pieza maestra de esta nueva generación, parodia de culturas y cualidad de lo imaginario como detonante cultural. Su video-escultura Brillar en la oscuridad es supervivencia, 2000, cuatro monitores con la artista parada de cabeza, cantando la Marsellesa permite inferir la hipocresía de quienes proclaman la libertad pero negocian con los autócratas. 

 

Publicado en EL UNIVERSAL, Caracas 23 de Mayo de 2004